No apto para acompañantes

Viaja sola. Comenzó forzada a hacerlo y ahora no se plantea viajar de otra forma. Arrastrada por la inercia acogía los días sin llegar a abrazarlos. Era consciente de estar construyendo una vida sobre pompas de jabón, sobre la débil y efímera espuma. Rodeada de gente que no le daba ni frío ni calor y apartada de la palabra esfuerzo, consiguió un trabajo en el que gozaba de una responsabilidad sobrevenida. Pero por lo que realmente era conocida era por ser la principal potencia exportadora de problemas.

Decenas de años pasaron hasta que despertó de esa mentalidad acrítica con la que se había permitido acariciar el poder. Sin embargo, no contaba con aquel sobrio rechazo detrás de cada puerta que trataba de abrir. Evitando cuidadosamente sumarse a la conocida apatía que protagonizaba sus días pasados, avanzaba en una espesa masa oscura de incertidumbre. Sola. Porque ella siempre viaja sola.

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