Europa, querida, tenemos que hablar

A propósito de las elecciones europeas que se darán este 25 de mayo, he podido disfrutar de las sandeces de muchos periodistas y políticos que aspiran a ser eurodiputados. Con este post no vengo a tratar de imponer unas ideas, sino a plantear una serie de cuestiones que -a mi parecer- están siendo ignoradas. Probablemente me llegarán mensajes llenos de amor sobre lo que se piensa de lo que expongo y sobre el hermoso futuro que se me desea. Pero trataré de tomar la filosofía de Mario Vargas Llosa cuando fue interrumpido por un hombre que se dedicó a destrozar las obras del autor en una charla que dio en Ecuador: “Grite, truene, rompa mis libros. Es fantástico este país, está lleno de vida (…) Son provocadores fundamentales que están detrás de las grandes aventuras literarias. ¡Muchas gracias, señor, le deseo una larga vida!”. Dicho esto, tenemos que hablar. Más

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Sin miedo al voto en blanco

A veces parece que habría que eliminar los dos partidos políticos más fuertes de España y convocar elecciones. Se considera que en España ya no se puede votar fuera de ellos por considerarlo un absurdo. Se le tiene miedo a entregar un voto en blanco porque siempre irá a algún partido que no nos agrade. Da la impresión de que nuestros votos acabarán siempre con los mismos, queramos o no. Hemos sido los propios españoles los que hemos propiciado este bipartidismo de “tal año le toca al PP y el siguiente al PSOE” con nuestras falsas conclusiones. Por conformarnos con lo que la clase política nos ofrece. Luego, si nos molestamos en preguntar a la gente, te dirán que no se sienten representados por ninguno de los dos. Y es que seguro que habremos oído millones de veces (incluso alguna vez nos habremos sentido tentados a decirlo) eso de “voto al menos malo”. Más