Jugando a ser ciego

El otro día vi una película: El Color Del Paraíso. Una película que pasará a la historia sin pena ni gloria. La película trataba de un niño ciego musulmán de un barrio humilde que trataba de integrarse y hacerse querer por su familia. En la película, los sonidos destacaban por su belleza y su volumen.

Esa noche me fui a la cama pensando en cómo habría sido mi vida si hubiera sido ciega. Probablemente apreciaría más algunos de los lujos que he obviado. Probé a cerrar los ojos. Traté de apreciar la información que mis dedos me daban y de repente me enamoré de la textura de las sábanas. Pude apreciar el olor del pijama limpio y de mi pelo recién lavado. Escuché la respiración de mis hermanos en las habitaciones de al lado y el suave ruido de la lluvia cayendo al otro lado de la persiana. Más

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Detalles de vida

Sentada frente al ordenador y escuchando las suaves notas de un piano, dejándome llevar por su música, por el cariño que desprende cada una de las teclas. Realmente la música te transporta a otro mundo… Con un vaso de leche caliente al lado y ya en pijama, mirando al cielo oscuro y estrellado, pienso en cuantas cosas han cambiado en mi vida, qué detalles me hacen sentir viva y única.

Pienso en esas pequeñas cosas que nos hacen disfrutar a todos: El ruido que hacen las pompas del papel de embalar cuando las explotas, el olor y el ruido de la lluvia, las olas del mar, el tacto de un libro, el ruido que hacen las hojas al pasarlas, las carcajadas de un niño que ni siquiera sabe hablar todavía, andar descalzo por la hierba, la manera en que se ilumina una cara cuando sonríe, el ruido que hace un lápiz cuando se pinta sobre un papel, sentir el viento en plena cara… Son grandes cosas que nos hacen sentir vivos, pero que, por la rutina, las consideramos pequeñas e insignificantes. Más