El selfie más mono

Querida humanidad,

Hace unos días que publicaron mi desgracia, pero ya todos parecéis haberlo olvidado. Hace tres años que comenzó mi batalla cuando yo, como macaca moderna que soy y avanzada a mi sociedad monística, me convertí en el primer animal que se autorretrata. Vosotros, ególatras, que os creéis que el selfie es sólo cosa de humanos. Indignada con la resolución del juicio, me dispongo a exponer mi versión de los hechos que en ningún momento pareció ser escuchada.

En julio de 2011, estaba por mi urba con mis demás mono-coleguis cuando el famoso fotógrafo naturalista, David Slater, apareció con su cámara. Yo, que ya había visto esos utensilios en el CosmoMonolitan, quise hacerme una auto-foto de esas que están de moda. Ese día lo pasamos sin pena ni gloria hasta que, horas después, llega a mis oídos la noticia: Slater ha publicado mis fotografías en el Daily Mail y me he hecho famosa. ¡Imagina! La verdad es que salía bien mona…

Yop en la jungla 😉

Todo habría acabado bien si Wikimedia -lugar donde encuentras imágenes de licencia libre- no las hubiera colgado en su web. Así que nada, Slater el muy listo les demandó. Según él, mi foto era su foto. Al parecer, me perdí el momento de mi existencia en el que me convertía en la esposa de semejante humano. Así que me dejaron sin voz y nunca me llamaron a desplegar mi arte ante el Juez.

En fin, que lo grave viene ahora: a finales de agosto mi marido debió de perder el juicio y mi selfie se convirtió en una imagen de dominio público porque “no había nadie a quien atribuir el copyright”. Parece que la resolución que roza la zoofobia y cae de lleno en el machismo, vino de la Oficina de Copyright de EEUU que ha decidido crear un borrador de la nueva ley de propiedad intelectual. Los americanos se entregan a fondo en estas cosas y -obviamente- no querían que nada se les escapara en esa nueva ley. Así que en las conclusiones de dicha ley destaca que cualquier trabajo “producido por la naturaleza, animales o plantas” o “supuestamente creados por seres divinos o sobrenaturales” no tienen copyright. Y, como tienen ganas de tocar la moral, continúan poniendo ejemplos de trabajos así (por si quedara alguna duda): un “mural pintado por un elefante”, un “trozo de madera a la deriva esculpido por el mar” y… “las fotografías tomadas por monos”. Vaya campeones.

¿Cómo se supone que debo sentirme yo? Pisoteada, ignorada… No estoy en contra de los humanos. De hecho, tras ese borrador, me

Otro selfie ^^

EMOCIONA la gente normal. Porque sospecho que las personas que llegaron a esas conclusiones siguen sueltas. Quizá andando por nuestras mismas calles, sufriendo, sin que nosotros nos demos cuenta… Vayaustéasabé.

Y aquí me encuentro, tratando de transmitiros mi frustración y esperando que apoyen mi causa. Que tengo un nombre, tengo voz, tengo sentimientos, familia e hijos… ¡Soy un ser vivo que reclama su selfie! No me queda más que protestar por ser víctima de una justicia demasiado humanocéntrica.

Quedo con la esperanza de que se unan a nuestra lucha (la de las plantas, animales y seres sobrenaturales del mundo que hemos creado algún trabajo últimamente) y que nos devuelvan lo que es nuestro.

Un cordial saludo,

Lisa.

*Desde este humilde blog, la propietaria de Apuntes Para Una Novela agradece a Lisa el poder utilizar sus fotografías en la ilustración de este post.

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Come. Reza. Googlea.

Hay dos cosas totalmente imprescindibles en este planeta: el helado de chocolate de Mercadona y Google. Otro día hablaremos del helado de chocolate. Vamos con lo segundo.

Internet nos ha cambiado la vida. Nuestra forma de hablar, de pensar, de bromear, de tratar a los demás, de comportarnos… Ahora todos somos escritores, filósofos, asesores políticos… Básicamente, Internet nos ha dado el carnet de expertos en todo. ¡Hay que ver qué mal hace las cosas Obama! ¡Si yo fuera presidente del planeta tierra esto lo solucionaba en medio minuto!

Cualquier cosa que se te ocurra, Google-todopoderoso te lo cuenta. Y tú -como buen googleasta- lo comentas en Twitter como si siempre hubieras estado interesado en ello. Y, claro, descubres 200 followers nuevos que son aún más tontos que tú que se creen todo lo que sacas de Wikipedia. Publicas un libro con tus tuits y luego te conviertes en gurú sobre las miraditas que se echan las gambas antes de comer plancton. Esperad, ¿comen plancton? ¿Qué leches comerán las gambas? ¿Debería googlearlo antes de publicar el post? Más

Los insultos recomendados para este verano de 2014

Muchos de vosotros estaréis de vacaciones o habéis vuelto de un merecido (o no) descanso. Puesto que el verano llegó a su ecuador, no quería dejar pasar la oportunidad de hacer unas pequeñas recomendaciones. Me he dado cuenta de que todos los demás blogueros lo hacen: que si libros para el verano, películas para el verano, playas que visitar, looks de moda… Y considero que soy una persona suficientemente práctica como para aportar mi granito de arena en el asunto en algo que -seguro- encontraréis mucho más útil.

Seguro que alguna vez habéis tenido la necesidad de soltar algún insulto pero, como había niños delante, no pudisteis expresaros con toda la pasión deseada y la potencia que el momento requería. O quizá tu elegancia y finura no te permiten utilizar cierto tipo de palabras… Y yo soy de la escuela que piensa que todos deberíamos poder describirnos con un solo insulto. Bien, pues aquí traigo una lista de palabrotas que ni son palabras ni son ná. Así que se pueden usar con cualquier tipo de público. Han sido artesanalmente elaboradas por hermanos y primos, quienes han dedicado -prácticamente- toda una vida al estudio de las palabras malsonantes. Aquí os dejo un pequeño listado: Más

La solución para evitar la contaminación es una mierda

Perdonen mi francés, pero creo que la ocasión lo merece. Para empezar, esta entrada la dedico a mis hermanos que creo que -en el fondo de sus corazones- siempre intuyeron que por aquí iban los tiros para solucionar los problemas de la humanidad.

En esta historia, los buenos son los que la cagan. Literalmente. ¿De quién estamos hablando? De las ballenas. No sé mucho sobre animales, pero siempre se ha dicho que el animal más enorme del cosmos es la ballena azul. Es ES-PEC-TA-CU-LAR de inmensa. Por ello es lógico pensar que si la ballena tiene que hacer caca, lo hará a lo grande. Y con grande me refiero a colosalmente gigante.

Sé lo que estáis pensando: “Ana, queremos datos. ¿Cómo de grande son los excrementos? Cuéntanos más”. Sé lo que es irse a la cama con la curiosidad en el cuerpo, así que yo os cuento. Dicho depósito fecal puede llegar a medir lo mismo que una ballena azul adulta. Es decir, en torno a los 25 y 30 metros y pesar hasta 40Kg. Esto viene a ser algo así como la madre de las cacas. Más

Sobre los perfiles de LinkedIn y otros animales

Antes de nada, quiero aclarar algo: no es que me pase las horas contemplando las fotografías de los demás en LinkedIn, pero reconozco que en esta última semana he tenido que ver más perfiles de los que todas vuestras vidas juntas han visto. Esto me ha llevado a replantearme el uso de mi cuenta… ¡Ahhh! ¡¡tantas buenas ideas para una vida tan corta!! Es mi deber como bloguera compartir algunas de mis conclusiones tras un análisis exhaustivo de estos extensos spots publicitarios LinkedInnianos:

Comencemos con la foto. Es importante. Ya no se llevan esos flashazos de imágenes creadas contra la pared. No, queridos. Lo que está en la onda son sonrisas democráticas de estudio. Ni muy serios (a no ser que busques trabajo como asesino a sueldo, que everything is possible in this life) ni muy sonrientes (no querrás que piensen que eres “demasiado happy” y que andas siempre riéndote, ¿no?). Como diría el sabio que vive en mi mente creando pensamientos paralelos: “In the middle is the virtud“. Más

Conversaciones de madrileños en el transporte público

– Sí, que el Príncipe está muy preparado ya lo sabemos todos. Pero, ¿por qué yo no puedo tener la formación que tuvo el Príncipe también? ¿No es injusto que sólo él tenga ese privilegio? ¡Yo también quiero formarme así! ¿Quién se creen que son?
– Pues… supongo que se creen… [pausa dramática] …¿la realeza?

Minicuento de terror: el último Rey

En una realidad muy lejana a la nuestra que jamás seremos capaces de comprender, existía un amago de país. La gente de aquel lugar tenía una característica conocida y reconocida por todos los territorios vecinos: no podían parar de quejarse. Hasta el punto de llegar a convertirse en motivo de competición entre ellos. Pongamos un ejemplo:

– Estoy harto de estudiar y que me salgan fatal todos los exámenes.

– Eso no es nada. A mí me han salido fatal los exámenes de mis últimos 7 años de vida, así que no tienes derecho a quejarte.

Era como una enfermedad mal curada. Con todo, el reino era apreciado por sus vecinos. Quizá ese victimismo que impregnaba cada aspecto de la vida de los paisanos les hacía parecer más vulnerables a ojos extranjeros. Ese rasgo en su carácter que les hacía transitar entre la bipolaridad y el turismo emocional les hacía realmente exóticos.

Un día, el Rey decidió abdicar. Como era de suponer, después de la siesta -esa era una norma de carácter casi constitucional- se reunieron para exigir un cambio más profundo del que se les estaba ofreciendo: pedían un reino sin Rey. Tras perezosas intervenciones, descansos y demás pausas para el café, lograron ver su objetivo cumplido. La República se había instalado en sus vidas. Más

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