Sobre las entrevistas de trabajo: Perdona que te interrumpa, pero es que no te he preguntado nada.

Reconozco que soy del tipo de personas que detestan las entrevistas de trabajo. No me gusta venderme: lo que hay es lo que ves. Punto. Sin embargo, tenemos la manía de comer y a veces no tenemos más remedio… Y así estaba yo.

Tras la primera semana buscando trabajo, enseñaba a mis amigos mi perfil de LinkedIn:

– Míralo. Pero míralo bien. Dime: ¿Tú me contratarías DE ALGO?

Esa era yo tratando de convencerme de que alguien ALGÚN DÍA me contrataría de ALGO. Pero, realmente, nadie sabe qué responder cuándo te preguntan eso. Así que te empiezas a preparar para las entrevistas de trabajo que -esperas- serán muy pronto.

¿Cómo prepararse una entrevista de trabajo?

Tómatelo como si fuera un examen más de aquellos que teníamos en la universidad. Para empezar por algo, lo mejor será hacer una lista de virtudes que quieres que estén presentes durante la entrevista. Para ponernos en lo concreto: si se precisa a una persona proactiva, segura y sin miedos deja caer frases que lo den a entender. Por ejemplo, para demostrar que disfrutas arriesgando puedes decir: “Me gusta llamar a mi novio por el nombre de mi ex”.

¿Qué debemos demostrar en la entrevista?

Debemos hablar con seguridad y que nuestras palabras reflejen una serie de ideas:

  1. Que se note que aprovecháis cada hora de vuestro día y que trabajaríais las 40 horas del día (si las tuviera). A mí, para ahorrar más tiempo sólo se me ocurre dormir vestida.
  2. Ved el lado bueno de cualquier tema. Por ejemplo, si se habla de la corrupción en la política española puedes sonreír diciendo: “Pero aquí tenemos tortilla de patatas, ¿eh?”. Yo, en mi caso concreto, recalco mi identidad de española con orgullo varias veces durante la conversación. Por eso siempre hablo de la tortilla de patata. No hablar de la tortilla en una entrevista es como tener que comerla sin volver a escuchar su cansino debate sobre la cebolla, que siempre acompaña a esta comida.
  3. Demuestra que eres una persona capaz de asumir tus errores. Es más: ensálzalos sin descanso ni verguenza. “¡¡Eh, tú!! ¡Que esa culpa es mía!”
  4. También es vital que el entrevistador vea que te emociona el simple hecho de estar hablando con él/ella. Expresa ese sentimiento con frases como: “Estar aquí contigo es lo mejor que me ha pasado en la vida después de las croquetas y de haberme pasado el Pokemon Amarillo.
  5. Enséñale que estás interesado por la actualidad. Puedes usar expresiones o contar bromas relacionadas con algo que muestre que ves las noticias diariamente y que te interesa lo que pasa en el mundo. No tienes que ser muy explícito. Pequeños gestos pueden decir más que media hora hablando sobre un tema político. Por ejemplo: “Dejé mi antiguo empleo porque mi jefe era un Hijo de Putin”.

¿Qué debemos evitar?

Tras numerosas experiencias, he llegado a la conclusión de que uno va a la entrevista rodeado de una prejuiciosa atmósfera que se instala en la cabeza del entrevistador. Esto nos pone nerviosos y nos lleva a hacer o contestar cosas que -personalmente- voy a intentar no intentarlo más.

Y no te preocupes. Es normal estar nervioso en una entrevista. Antes, durante y después. Una vez estuve tan nerviosa que sólo se me ocurrían chistes. Uno tras de otro. Y era tan evidente que ni cerrando los ojos:

-Háblame de tus capacidades y talentos.

-Comer.

Y lo peor es que era verdad.

Otro día os hablaré de lo sexy que queda llevar la bragueta bajada durante toda una entrevista de trabajo. Comprobado.

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