Las mañanitas de las que hablaba el tal David

Recientemente, la Universidad de Harvard ha publicado uno de sus más importantes y exhaustivos estudios sobre la condición humana. Los resultados dejaron anonadados a los investigadores cuando se encontraron con que el 99,9% de los encuestados coincidieron en un hecho extrapolable a nivel mundial: a nadie le gusta sociabilizar en las mañanas que madruga. A raíz de estos datos totalmente cuantitativos* y científicos, he decidido analizar cualitativamente dicho momento matutino en un ejercicio de observación participante.

*Nota: Los tres encuestados por la Universidad coincidieron contundentemente en la respuesta. El 0,1% que difirió fue porque uno dudó en el último momento. Pero casi nada porque los otros dos le convencieron.

 

** Nota: Para una mejor comprensión, a continuación muestro la transcripción de mis grabaciones del día a día de mi diario sociológico.

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¿Qué nos pasa? Una víctima por cada cien victimistas

Hace tiempo que vengo observando que la humanidad no valora lo que tiene. Qué básicos sois. Si pudierais mimar cada detalle, cada regalo que nos da la vida… Al final del día, cada uno se toma las cosas como quiere. Y esto es así, no busques más excusas para justificar tus estados de ánimo. Dicen que quien está triste es porque quiere. Estoy de acuerdo. No me vengas con eso de “es que la vida me ha dado tantos palos…”. Pues tienes dos opciones: llorar o hacerte una cabaña. Tú eliges si prefieres emocionarte con lo que te toca o autocompadecerte.


Tras una exhausta investigación de casi cinco minutos, las conclusiones obtenidas (así, a ojo) han sido reveladoras: existe una víctima por cada cien victimistas. ¿Y por qué? Mi teoría es que vivimos en una zona de confort demasiado amplia. No soportamos el dolor o el silencio. Y no nos damos cuenta de que a veces es bueno no tener nada que decir. Todo nos parece un drama. Cerramos los ojos un momento y ya lo llamamos soledad. Más

Come. Reza. Googlea.

Hay dos cosas totalmente imprescindibles en este planeta: el helado de chocolate de Mercadona y Google. Otro día hablaremos del helado de chocolate. Vamos con lo segundo.

Internet nos ha cambiado la vida. Nuestra forma de hablar, de pensar, de bromear, de tratar a los demás, de comportarnos… Ahora todos somos escritores, filósofos, asesores políticos… Básicamente, Internet nos ha dado el carnet de expertos en todo. ¡Hay que ver qué mal hace las cosas Obama! ¡Si yo fuera presidente del planeta tierra esto lo solucionaba en medio minuto!

Cualquier cosa que se te ocurra, Google-todopoderoso te lo cuenta. Y tú -como buen googleasta- lo comentas en Twitter como si siempre hubieras estado interesado en ello. Y, claro, descubres 200 followers nuevos que son aún más tontos que tú que se creen todo lo que sacas de Wikipedia. Publicas un libro con tus tuits y luego te conviertes en gurú sobre las miraditas que se echan las gambas antes de comer plancton. Esperad, ¿comen plancton? ¿Qué leches comerán las gambas? ¿Debería googlearlo antes de publicar el post? Más

Los insultos recomendados para este verano de 2014

Muchos de vosotros estaréis de vacaciones o habéis vuelto de un merecido (o no) descanso. Puesto que el verano llegó a su ecuador, no quería dejar pasar la oportunidad de hacer unas pequeñas recomendaciones. Me he dado cuenta de que todos los demás blogueros lo hacen: que si libros para el verano, películas para el verano, playas que visitar, looks de moda… Y considero que soy una persona suficientemente práctica como para aportar mi granito de arena en el asunto en algo que -seguro- encontraréis mucho más útil.

Seguro que alguna vez habéis tenido la necesidad de soltar algún insulto pero, como había niños delante, no pudisteis expresaros con toda la pasión deseada y la potencia que el momento requería. O quizá tu elegancia y finura no te permiten utilizar cierto tipo de palabras… Y yo soy de la escuela que piensa que todos deberíamos poder describirnos con un solo insulto. Bien, pues aquí traigo una lista de palabrotas que ni son palabras ni son ná. Así que se pueden usar con cualquier tipo de público. Han sido artesanalmente elaboradas por hermanos y primos, quienes han dedicado -prácticamente- toda una vida al estudio de las palabras malsonantes. Aquí os dejo un pequeño listado: Más