Avant la lettre

-Ven, siéntate.

Me quedé mirando a aquella desconocida anciana que me dejaba un sitio en el banco del parque. Por un momento pensé que se dirigía a otra persona pero ella no apartaba sus penetrantes ojos de mí. Obediente, me senté a su lado. Ella volvió a hablar:

-Eres joven.

Yo asentí con la cabeza. No tenía claro a dónde nos iba a llevar esta conversación llena de obviedades. Me limité a permanecer en silencio.

-Tienes prisa – Añadió.

Le miré con sorpresa. Hasta donde yo sabía, estaba sin hacer nada en un parque con una mujer que ni conocía. ¿Eso es tener prisa? Entonces, por primera vez, me volví hacia ella y contesté:

-No sé. ¿La tengo?

Había algo en ella. Algo que me resultaba familiar. Yo conocía a esa señora, seguro.

-Sí. Tienes prisa -sentenció.

Me fijé en sus rasgos, intentando recordar. La mujer se dio cuenta de lo que estaba haciendo y rió. De pronto, me vi reflejada en ella. Y, de algún modo, comprendí.

 

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Cómo destrozar una primera cita

Empiezo aclarando que este post podría empezar perfectamente con un “qué cosas no hacer en una primera cita”. Pero no me gusta ser negativa, por lo que lo enfocaremos desde otro punto de vista: qué hacer cuando alguien te insiste en salir y tú… bueno. No es que no quieras. Más bien es que preferirías pasar por una sesión fotográfica organizada por chinos.

Digamos que no hay forma de deshacerte de él y tú ya has llegado a la conclusión de que el chaval en cuestión (o chavala) no vale la pena ni como pena. Él/ella no acepta un no por respuesta, por lo que la única salida que nos queda es clara: desenamorarle. Así que no te queda otra que quedar con el elemento. Llegados a este punto, podemos aplicar una serie de consejos prácticos demostrados científicamente… o al menos la mayoría*.

*NOTA: No me hago responsable de los efectos secundarios que esto pueda ocasionar en vuestra fama o reputación.

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No apto para acompañantes

Viaja sola. Comenzó forzada a hacerlo y ahora no se plantea viajar de otra forma. Arrastrada por la inercia acogía los días sin llegar a abrazarlos. Era consciente de estar construyendo una vida sobre pompas de jabón, sobre la débil y efímera espuma. Rodeada de gente que no le daba ni frío ni calor y apartada de la palabra esfuerzo, consiguió un trabajo en el que gozaba de una responsabilidad sobrevenida. Pero por lo que realmente era conocida era por ser la principal potencia exportadora de problemas.

Decenas de años pasaron hasta que despertó de esa mentalidad acrítica con la que se había permitido acariciar el poder. Sin embargo, no contaba con aquel sobrio rechazo detrás de cada puerta que trataba de abrir. Evitando cuidadosamente sumarse a la conocida apatía que protagonizaba sus días pasados, avanzaba en una espesa masa oscura de incertidumbre. Sola. Porque ella siempre viaja sola.

La solución para evitar la contaminación es una mierda

Perdonen mi francés, pero creo que la ocasión lo merece. Para empezar, esta entrada la dedico a mis hermanos que creo que -en el fondo de sus corazones- siempre intuyeron que por aquí iban los tiros para solucionar los problemas de la humanidad.

En esta historia, los buenos son los que la cagan. Literalmente. ¿De quién estamos hablando? De las ballenas. No sé mucho sobre animales, pero siempre se ha dicho que el animal más enorme del cosmos es la ballena azul. Es ES-PEC-TA-CU-LAR de inmensa. Por ello es lógico pensar que si la ballena tiene que hacer caca, lo hará a lo grande. Y con grande me refiero a colosalmente gigante.

Sé lo que estáis pensando: “Ana, queremos datos. ¿Cómo de grande son los excrementos? Cuéntanos más”. Sé lo que es irse a la cama con la curiosidad en el cuerpo, así que yo os cuento. Dicho depósito fecal puede llegar a medir lo mismo que una ballena azul adulta. Es decir, en torno a los 25 y 30 metros y pesar hasta 40Kg. Esto viene a ser algo así como la madre de las cacas. Más

Mi nombre es Ruido

Soy constante. Hace poco descubrí que algunos me llaman presión y siento que -de alguna forma- tienen razón. Boicoteo todo tipo de equilibrio emocional y consigo impedir que cualquier tipo de mente se aclare. Mi habilidades y capacidades son efectivas en cualquier país… e incluso a distancia.

Me presento: soy Ruido. Pero no soy ese ruido que te estás imaginando. No. Soy algo mucho más sutil: ése que no te deja dormir, ése que sólo puedes oír tú cuando todo lo demás está en silencio.

Es curioso cómo es el ser humano. Pocas veces se queda a solas por no escucharme pero lo cierto es que siempre estoy allí, esperándote. Y tú siempre me prestas demasiada atención. A veces me gustaría hacerte entender que soy mucho más de lo que mi nombre parece significar. Que por mucha presión que pueda suponer, nadie como yo te hará entender que el mejor plan puede ser una maleta deshecha o un acto impulsivo y desinteresado. Más