Sobre los perfiles de LinkedIn y otros animales

Antes de nada, quiero aclarar algo: no es que me pase las horas contemplando las fotografías de los demás en LinkedIn, pero reconozco que en esta última semana he tenido que ver más perfiles de los que todas vuestras vidas juntas han visto. Esto me ha llevado a replantearme el uso de mi cuenta… ¡Ahhh! ¡¡tantas buenas ideas para una vida tan corta!! Es mi deber como bloguera compartir algunas de mis conclusiones tras un análisis exhaustivo de estos extensos spots publicitarios LinkedInnianos:

Comencemos con la foto. Es importante. Ya no se llevan esos flashazos de imágenes creadas contra la pared. No, queridos. Lo que está en la onda son sonrisas democráticas de estudio. Ni muy serios (a no ser que busques trabajo como asesino a sueldo, que everything is possible in this life) ni muy sonrientes (no querrás que piensen que eres “demasiado happy” y que andas siempre riéndote, ¿no?). Como diría el sabio que vive en mi mente creando pensamientos paralelos: “In the middle is the virtud“.

Luego tenemos el contenido propiamente dicho. La moda ahora la lideran los que explican lo que han aprendido en cada experiencia profesional. Esta tesis -porque suelen ser auténticas novelas sobre cómo asesoraron al mismísimo Obama y salvaron el cosmos- quieren detallar con todo lujo de detalles hasta las veces que tomaron café en el dichoso trabajo. Esa es otra: es necesario resaltar las obviedades o magnificar las simplezas. “Que sí, que sí: que el paint se me da de miedo, oiga”.

Otro elemento importante en toda cuenta de LinkedIn: crea el detalle. El detalle es ese no-sé-qué que te diferenciará del resto. La masa es basura y tú molas, recuerda. Y cualquier cosa hecha y por hacer que esté fuera de lo normal, aunque pueda parecer irrelevante o negativa. Por ejemplo, ¿eres el único que llega siempre tarde a la oficina? Evidentemente, tú no eres mainstream. ¿Se capta la idea?

Por último, igual que en Twitter es obligatorio “ser amante de algo” en la descripción de tu perfil (Ejemplo práctico: Ana. 22 años. Amante de las berenjenas), en LinkedIn es necesario tener algo en inglés. Un curso, un Erasmus, una universidad, un comentario… algo. Ejemplo: “Hice prácticas en Burger King. Aprendí a trabajar en equipo y a calcular el punto exacto de la patata. And it was sooooo good“.

Recapitulamos: Crear una fotografía impossible to resist para que te contraten, ser más falso que un duro sevillano a la hora de contar que le llevabas -e incluso catabas- el café a tu jefe y lo que te hizo sentir esa tarea. Y algo que no te haga igual que el resto never in the life.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Pablo M
    Jul 01, 2014 @ 22:13:30

    Muy gracioso! jajaja

    Responder

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