Europa, querida, tenemos que hablar

A propósito de las elecciones europeas que se darán este 25 de mayo, he podido disfrutar de las sandeces de muchos periodistas y políticos que aspiran a ser eurodiputados. Con este post no vengo a tratar de imponer unas ideas, sino a plantear una serie de cuestiones que -a mi parecer- están siendo ignoradas. Probablemente me llegarán mensajes llenos de amor sobre lo que se piensa de lo que expongo y sobre el hermoso futuro que se me desea. Pero trataré de tomar la filosofía de Mario Vargas Llosa cuando fue interrumpido por un hombre que se dedicó a destrozar las obras del autor en una charla que dio en Ecuador: “Grite, truene, rompa mis libros. Es fantástico este país, está lleno de vida (…) Son provocadores fundamentales que están detrás de las grandes aventuras literarias. ¡Muchas gracias, señor, le deseo una larga vida!”. Dicho esto, tenemos que hablar.

Vivimos en la Europa del “Nunca más”. Tras tanta guerra y desgracia, tras pasar por führers, duces y caudillos, el continente dio un portazo firme a los nacionalismos y endiosó el concepto de cooperación. Pero un proyecto que trataba -entre otras cosas- de promover esa cultura europea superior que garantizara la paz y libertad del individuo, se quedó en unos meros trámites burocráticos. Europa apareció pisando fuerte pero tratando de olvidar su historia. Quería empezar de nuevo: crear una nueva cultura, con valores comunes, desde el respeto y la tolerancia e ignorando todo elemento religioso por el miedo a favorecer a alguno en concreto.

Y aquí va el primer punto: Estamos en una Europa que parece promover la amnesia histórica, hasta el punto de negar hechos como la importancia del cristianismo para la construcción de este proyecto común. De las más de setenta mil palabras que tiene la Constitución Europea, cristianismo es una que no cabe. ¡Sería aberrante! Sólo porque sea las raíces de la Unión Europea, sólo porque sea el pilar de nuestras culturas, de nuestros valores… no. No vaya a ser que alguien se ofenda cuando se entere de la Historia. Andamos acomplejados con nuestras raíces. Entonces, ¿propongo que se imponga el cristianismo como religión oficial europea por haber sido clave en su construcción? Ni tanto ni tan calvo. Una Constitución debería proteger igual la religión como la no-religión, en vez de esconder el tema bajo la mesa. Imponer el laicismo a la fuerza en la vida pública tampoco parece que tenga mucha cabida en el concepto de tolerancia. Tolerancia sería la aceptación de que existen diversas sensibilidades (religiosas o no-religiosas) que se deben entender entre sí para formar cualquier tipo de proyecto común. No debemos vivir condenados a separar realidades de nuestro ser como personas.

Yo podría decir: “Como no quiero ser intolerante ni ser tachada de facha, franquista, fascista y demás palabras que empiezan por f, voy a proponer algo sumamente moderno: igualdad. Que sí. Que igual que evitamos mencionar la contribución cristiana en la cultura europea por no discriminar a personas de otras creencias o que simplemente no creen en nada, propongo que no se mencione a Kant cuando hablamos de la Ilustración. Así, Santo Tomás o Aristóteles -junto con sus seguidores- no se sentirán ofendidos”. Esto sería una petición “justa” (entendiendo justo como equitativo) en la situación que vivimos actualmente. Pero en vez de sumarnos a los rebuznos, creo que deberíamos luchar por aspiraciones algo más elevadas.

Y hablando de todo y nada… otro punto para la reflexión: Me pregunto qué piensa hacer Europa con el suicidio demográfico que está sufriendo. Os explico desde las palabras del historiador británico Niall Ferguson, que se explica mejor: estamos viviendo la mayor “reducción sostenida de la población europea desde la Peste Negra del siglo XIV”. Ajá, lo sé. En los debates habréis oído hablar de yogures caducados, de herencias, de los tweets de unos y de otros, de lo orgullosa que está de ser madre la otra, del aborto… incluso de la multa de la caballa. ¿A nadie más le inquieta -aunque sea un poquitín- que todos, absolutamente TODOS, los países de la UE no lleguen a la tasa de fertilidad necesaria para llegar al índice de sustitución? Señores, que estamos promoviendo un proyecto que no es capaz de mantenerse a sí mismo. Algunos lo llaman humanismo inhumano.

Europa, querida, no te ofendas. No niego la cantidad de políticas positivas que nos llegan desde Bruselas. Pero nos exiges una serie de obligaciones y sacrificios cuando la población parece anestesiada por la incultura y la desorientación. ¿Será por ello por lo que no nos dejan reflexionar sobre el marco o modelo europeo que deseamos? Porque -corregidme si me equivoco- en España no se ha dado ningún debate serio que aborde el tema del modelo de Europa. Nos prometen que mañana lloverán pajaritos felices y unicornios rosados entre una tormenta de tréboles de cuatro hojas pero no nos dejan debatir sobre cambios profundos en este sistema de cooperación. ¿Cómo nos pueden pedir que votemos con el argumento de que el 80% de las leyes nacionales vienen de la UE? Para empezar, no creo que esa cifra sea real. De hecho, no creo que llegue ni al 50%. Pero en el caso de que lo fuera, es una auténtica barbaridad. ¿No creéis que es lo suficientemente serio como para plantearse el modelo? ¿o como para preguntarnos por las fuentes de su unidad? ¿¡o es que no tenemos el derecho -y la obligación, diría yo- de enfadarnos cuando en los debates se habla más sobre las caballas que sobre las soluciones que se proponen al paro, la inmigración, el desarrollo económico, la mejora de la calidad de vida, la erradicación de la pobreza, el sistema de salud…!? Europa no puede ser sólo el triunfo de una reglamentación o normativas burocráticas en un continente.

Y desde aquí envío un beso fuerte a ese europeo. Ese que anda embobado y vulnerable ante el canto de las sirenas y que ha llegado a la conclusión de que para ser libre hay que ser totalmente secular, ignorar su historia, vivir en la tranquilidad burocrática de Bruselas y amparado por la dudosa tranquilidad que nos vende Naciones Unidas. Soy consciente de la crudeza de las afirmaciones y con esto no estoy tratando de imponer nada. Sólo pido que se dedique medio minuto a pensar en el porqué vivimos como vivimos. Sólo por un día. Que para eso tenemos una jornada de reflexión.

 

 

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. María
    May 24, 2014 @ 16:04:06

    Tus palabras están llenas de grandes verdades. Gracias por tus reflexiones. Nos hacen falta gente que nos ayuden a pensar…y tu blog lo hace. ¡¡¡GRACIAS!!!

    Responder

  2. IPou
    May 25, 2014 @ 12:44:32

    Los problemas de que adviertes son ciertos, pero hay varios argumentos en que te apoyas que son erróneos:

    En primer lugar no es justo vincular la Constitución Europea a la creación de la UE, ya que las separan varias décadas. Más bien debería servir parac citicar el estatus que actual de Europa, como desviación de los orígenes de la UE.

    En segundo lugar, dicha Constitución fue rechazada por los europeos en referéndum, y, en su lugar se aprobó el Tratado de Lisboa, que aunque va en la misma línea tiene menor peso legal y se hizo sin el consentimiento de los ciudadanos.

    Por último, es falso que la UE naciera únicamente como rechazo a la guerra y no como reconocimiento de una identidad común en torno a las raíces cristianas. No en vano los padres fundadores lo eran y nos dieron una bandera con doce estrellas, las de la corona de la Virgen (en referencia a las doce tribus de Israel, que a su vez representan también los apóstoles encargados de llevar la fe al mundo entero).

    Por eso, el problema de la descristianización no está ligado al hecho de la integración europea que en realidad es un mero instrumento al servicio de quienes lo gobiernan) sino en que hemos dejado de creer en el proyecto que nos fue legado y hemos abandonado el reto y la responsabilidad de renovar esa mirada de Gasperi, de Schuman y de Adenauer.

    Europa sí, pero Europa, no otra cosa.

    Responder

  3. anatriplea
    May 25, 2014 @ 13:06:33

    A ver, te explico:

    “En primer lugar no es justo vincular la Constitución Europea a la creación de la UE, ya que las separan varias décadas. Más bien debería servir parac citicar el estatus que actual de Europa, como desviación de los orígenes de la UE. “

    Pues eso estoy diciendo. El Tratado Constitucional se firmó por los jefes de gobierno de cada país de la UE en el 2004. No sé aprobó como Constitución, que es lo que se pretendía y tras varios intentos, tratados y cambios, se aceptó el Tratado de Lisboa y posteriormente la Declaración de Berlín. No existe una constitución como tal, aunque coloquialmente se la conozca por ese nombre porque era lo que pretendía ser en sus inicios. Europa nació con un proyecto que está muy desvirtuado hoy en día. Y hoy en día, ese Tratado y Declaración son los vigente y están muy en línea a los documentos, tratados y constituciones que se pretendieron aprobar.

    Yo no he dicho que la UE naciera únicamente por rechazo de la guerra. Y lo de la corona de la Virgen del Apocalipsis que se ve reflejada con las doce estrellas, lo dijo el diseñador de la bandera por su devoción personal. La mayoría de la gente no conoce esa historia. De todas formas, se aceptó porque el 12 es símbolo de plenitud. No porque fuera de la Virgen. Estuve buscando pero parece que esa historia no está confirmada, ¿no?

    Con todo, creo que estás comentando sobre algo que no he escrito. No critico la descristianización, sino la fobia a aceptar nuestras raíces. Los padres fundadores eran cristianos, sí. Eso lo digo en el artículo: el cristianismo fue clave en la formación de la UE. Pero ahora eso se trata de olvidar. Si relees el artículo verás que me estás discutiendo cosas que no he dicho o, en algunas cosas que dices, pensamos igual pero las planteas como si hubiera dicho lo contrario. Y yo no estoy en contra de la UE como instrumento de cooperación.

    En fin, de todas formas, eso es sólo un punto de todo el artículo, ¿no?

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