No sé quién soy ni qué hago aquí

Oscuridad. Era lo único que alcanzaban a ver mis ojos aparentemente ausentes. Sin embargo, si prestaba la suficiente atención, podía escuchar murmullos. No recuerdo desde cuándo me atraparon allí. Simplemente, mi memoria no guarda nada fuera del lugar en el que me encuentro. No sé quién soy ni qué hago aquí.

Pasan las horas, los días, las semanas. Los murmullos son cada vez más fuertes. Quizá no sean más potentes y simplemente es que nacen nuevos. Hace tiempo que me di cuenta de que me encuentro rodeado de palabras. Multitud de ellas. No puedo escucharlas todas, quizá lleguen a un millón. Si presto atención, percibo que unas son más elaboradas que otras: algunas son frases sin sentido, pequeños balbuceos y otras son grandes pensamientos dignos de un doctorando. Más

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Europa, querida, tenemos que hablar

A propósito de las elecciones europeas que se darán este 25 de mayo, he podido disfrutar de las sandeces de muchos periodistas y políticos que aspiran a ser eurodiputados. Con este post no vengo a tratar de imponer unas ideas, sino a plantear una serie de cuestiones que -a mi parecer- están siendo ignoradas. Probablemente me llegarán mensajes llenos de amor sobre lo que se piensa de lo que expongo y sobre el hermoso futuro que se me desea. Pero trataré de tomar la filosofía de Mario Vargas Llosa cuando fue interrumpido por un hombre que se dedicó a destrozar las obras del autor en una charla que dio en Ecuador: “Grite, truene, rompa mis libros. Es fantástico este país, está lleno de vida (…) Son provocadores fundamentales que están detrás de las grandes aventuras literarias. ¡Muchas gracias, señor, le deseo una larga vida!”. Dicho esto, tenemos que hablar. Más

Cover: Tan cerca

He decidido que también voy a ir metiendo los covers que vaya haciendo y colgando en Youtube. Aquí os dejo el primero que hice hace tiempo ya. Está grabado con un móvil, ¡así que perdonad la calidad!

La canción se titula Tan Cerca y está compuesta por Almudena Portal -una chica de 24 años recién estrenados- que tiene demasiado talento para la música. Escuché este temazo suyo y no pude evitar hacer mi versión… ¡A ver qué os parece!

Como siempre, ¡cualquier crítica o sugerencia es bien recibida!

Manos arriba, esto es una crisis: Manual de crisis para gente con prisas

Últimamente he estado trabajando en un Manual de Crisis para una empresa. Me ha quedado tan constructivo que no he querido evitar compartirlo por si puede resultar de utilidad para alguno.

PRIMER PASO: Prevención de una crisis.

Si está tomando el café al lado de las máquinas y escucha alguna de las siguientes expresiones…

  • ¡¡Ooooh!!
  • ¡¡Ahhh!!
  • ¡¡Noooo!!

…alerta. Es posible que sean los avisos de que una crisis está cerca. Es importante estar ojo avizor porque identificando los signos, se puede prevenir una crisis.

En este caso, ya que las quejas vienen de los propios empleados, es bastaaaante probable que sea una crisis interna. Interna es que viene del interior. De nada. Más

Tres años desde el Metro de Madrid

¿Cuántas personas han sufrido esto antes que yo? Suspiraba. Cada día volvía más gris todos mis ánimos. Como aquel malabarista frustrado porque nunca fue capaz de mantener cuatro bolas de colores en el aire. Como aquel trapecista fracasado porque el vértigo fue el más fuerte. Y yo, escritor sin palabras, buscando mi musa por cada rincón de Madrid. Quería ver más allá. Encontrar la historia perfecta que llenara cada una de las hojas de ese cuaderno que la aguardaba con curiosidad.

Convencido de que mi historia aparecería en el detalle más cotidiano, asistía a mis veinticuatro horas diarias con interés. Cada mañana me preparaba para ser capaz de reconocer a mi futura novela cuando la viese. Viajando en el Metro, conseguía un considerable dolor de cabeza debido a mis esfuerzos por extraer la máxima información posible de cada conversación, de cada persona. Poco a poco me apagaba e iba perdiendo la esperanza.

Hubo un momento en que me entusiasmó el Metro de Madrid. Tantas personas y tan diferentes, en un espacio tan pequeño. Todos como en su casa pero, al mismo tiempo, terriblemente incómodos. Se miran de reojo unos a otros pero sin atreverse a fijar la vista en ninguna parte en concreto. Y yo, fiel creyente de que mi protagonista estaba a pocos metros de mí -quizá sentado a mi lado-, intimidaba al resto de pasajeros con mis escrutinios constantes.
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