Los primeros cinco sorbos de café

Me llevo el café a la boca y tomo el primer sorbo del día.

Me gusta desayunar de cara a la ventana. No suelo levantarme de buen humor, así que me entretengo mirando cómo el sol se cuela entre las ramas de la encina. Todo sería mejor si fuera como el sol: adaptable. Incluso las sombras que proyecta son bonitas.

Bebo otro sorbo de café.

Adaptable y espontáneo. El sol siempre parece diferente. Cada mañana nos regala un nuevo paisaje. Un día sin sol no sería un buen día.

Saboreo otro poco de la bebida en mi boca.

Es un icono de belleza, diría yo. También hace ver la belleza de alrededor. Si yo fuese así… todo sería más fácil.

Vuelvo a tomar un poco de mi despertador personal.

Si yo fuese todo eso podría hacer lo que quisiera. Si fuese mejor… Si fuese como el sol…

Apremio otro gran trago de café.

De repente me paro. Me doy cuenta de  que mi vida está llena de “sies”. Y todos en tan sólo los primeros cinco sorbos de café.

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