Está pasando

Tus manos estaban manchadas de tinta negra. Siempre encontraste un inexplicable deleite a escribir con pluma. Aquella ingrata que hacía que tus secretos se expandieran y construyeran aquellas historias que dibujabas a diario. Antes era diferente. Veías algo y todo te sugería un relato. ¿Qué te sucede? ¿A dónde ha ido esa inspiración de la que tanto presumías?

Te dijeron que fueras paciente, que ella volvería. Y tú sigues esperando con tu pluma en la mano. Hojas y hojas de historias emborronadas y arrugadas. Nunca supiste esperar. Porque no hay nada que te dé más miedo que enfrentarte a un folio en blanco.

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