Sim

Un paso, dos pasos, tres, cuatro. Ahora sonríe. Di que no. Derecha. Otro paso, otro, otro… Ahora párate.

Me sentía como un personaje de videojuego. Alguien tenía el mando y dirigía mis pasos, escogía en mis decisiones y elegía mis emociones. Recuerdo que a veces esto me parecía cómodo, supongo que era cuando estaba de acuerdo en lo que me mandaban. Pero otras veces, cuando quería hacer otras cosas a toda costa y me lo impedían… era tan frustrante que me entraban ganas de llorar, de rebelarme, de gritar que me dejaran en paz. Pero todos mis esfuerzos eran en vano, ya que al segundo siguiente ya estaba otra vez.

Un paso, dos pasos, tres, cuatro. Ahora sonríe. Di que no. Derecha. Otro paso, otro, otro…

Entrada publicada el 28 de septiembre de 2009 en Noches de Café (mi antiguo blog).
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