Alimento del alma

Saidi era un chico africano de unos quince años. Todas las mañanas trabajaba en las tierras de su señor sin descanso salvo una media hora para tomar un trozo de pan que distribuían a todos los esclavos. Saidi era esclavo de nacimiento. Le pusieron ese nombre por eso, ya que significa “ayudante”. Su padre siempre le decía cuando era pequeño que nunca olvidara su situación de esclavo si no quería problemas con su amo. Así que le pusieron ese nombre que Saidi tanto odiaba para que nunca olvidara lo que era. Él nunca estuvo de acuerdo y cuando le recordaban que era un esclavo él respondía que trabajaba porque era lo que quería, no porque fuera lo que le mandaban.  Más

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