Perspectivas

Eran tan sólo las diez de la mañana, pero eso no era un impedimento para que mi padre me regañara. Estaba tan concentrada en mis cereales, que no hice caso al enfado de mi padre y me limitaba a asentir con la cabeza. Podría haberme propuesto raparnos la cabeza y le habría dicho que sí. En ese momento, mi hermano mayor llegó a la cocina y sirviéndose una taza de café me hizo una mueca burlona. Escuchó lo que mi padre me decía y le daba la razón en todo para lograr enfadarme a mí también.

-¿Cómo se te ocurre escaparte a esas horas de la noche?- rugió mi padre. Más

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Un ejemplo para el mundo

Quité las noticias y salí de mi casa dando un portazo. Salí corriendo con las lágrimas resbalándome por las mejillas, rojas por la rabia. No paré hasta que sentí un dolor agudo en el estómago y no pude más. Me senté en el suelo intentando tranquilizarme y respiré hondo varias veces. Minutos después apareció Alberto jadeando. Me había estado siguiendo y ahora me miraba sin comprender por qué había salido de casa de esa forma. Se sentó a mi lado sin mirarme y nos quedamos en silencio unos minutos.

– No hace falta conocerte mucho para darse cuenta de que te pasa algo… – Me comentó preocupado.

Yo le miré y dudé antes de contestar. Más

Isabela

-Cinco minutos más y me levanto… -Murmuró Isabela al oír el despertador. Intentó apagarlo a tientas y acabó tirándolo al suelo. Isabela suspiró y se levantó a coger el despertador. Se quedó sentada en la cama, todavía medio dormida, pensando en lo que debía hacer aquel día. “Tengo que estar en la academia en una hora, después ir a comprar la cena, que viene…” Se levantó de un salto, sonriente y abrió el armario.

-¡Odio combinar!- Dijo exasperada mientras buscaba algo que fuera con su camisa amarilla. Optó por unos vaqueros y salió de su casa hacia la academia. Iba andando por la calle sintiendo el viento en su cara y sonriendo a quien se cruzara con ella. Le gustaba ir andando a la academia, a pesar de que tardaba media hora. Se fijaba en la gente e intentaba imaginar la vida que llevaban, si estarían casados, si tenían hijos, cómo eran sus amigos… Compró un café por el camino y cruzó la calle que la separaba de la academia. Más

Detalles de vida

Sentada frente al ordenador y escuchando las suaves notas de un piano, dejándome llevar por su música, por el cariño que desprende cada una de las teclas. Realmente la música te transporta a otro mundo… Con un vaso de leche caliente al lado y ya en pijama, mirando al cielo oscuro y estrellado, pienso en cuantas cosas han cambiado en mi vida, qué detalles me hacen sentir viva y única.

Pienso en esas pequeñas cosas que nos hacen disfrutar a todos: El ruido que hacen las pompas del papel de embalar cuando las explotas, el olor y el ruido de la lluvia, las olas del mar, el tacto de un libro, el ruido que hacen las hojas al pasarlas, las carcajadas de un niño que ni siquiera sabe hablar todavía, andar descalzo por la hierba, la manera en que se ilumina una cara cuando sonríe, el ruido que hace un lápiz cuando se pinta sobre un papel, sentir el viento en plena cara… Son grandes cosas que nos hacen sentir vivos, pero que, por la rutina, las consideramos pequeñas e insignificantes. Más